19 de febrero de 2010

Iron bubble

Sometimes I feel like a big rock is going to fall over me. It's strange. Beijing is one os the biggest cities in the world, one of the most beautiful... but it's also dark and scared. Beijing is an iron bubble. I came here two years ago trying to find my own space in the world, at least, my own life. But now I know that I'm wrong, that all this time I was fooling myself. For all these years I wasnt looking for my dreams, no at all, instead I was hiding my fears in this iron bubble and now I dont know how to go out.

Here I'm feeling like I'm in a test, like I'm living an exam for living my own life. I'm so far from the ones I love that I'm forgeting who am I or what I want. My parents, my best friends, all of them are living their lives so far from mine... I'm wasting my life. And seasons pass, years... the happy times and the sad moments ... and I'm here, so far from them. So far from everything. So boring, so scared, so alone. What I'm doing here? This crazy adventure really deserves this sacrifice? Without the ones I love all my work and my achievements really matter?? If I don't have them to share my happiness, what's all this for? I can see the rock over me, falling and falling... And I'm scared of one specific moment: the one when I return home. Will they forget me? Will they forgive me for these years being so far away in this fucking iron bubble? Will I forgive myself?

31 de enero de 2010

Cielo

"El miedo es la inseguridad a lo desconocido. El pánico es la seguridad de lo conocido"


¿Alguna vez le has tenido miedo al miedo?
Yo sí.
Y es el peor miedo que he sentido jamás.
Está dentro de mí.
En las alturas.
Entre las nubes.
Aparece y me paraliza.
Temo temer.
Y volar.
Pero no morir.

Discreción

El andar tierras y comunicar con diversas gentes hace a los hombres discretos.

Miguel de Cervantes Saavedra

Gracias genio.

24 de octubre de 2009

Fuego

Abro los ojos. ¿Dónde estoy? Pestañeo intentando recordar los últimos minutos de consciencia pero apenas recuerdo cuándo ocurrieron. O dónde. Percibo una tenue luz a mi derecha. Unas cortinas oscuras se mecen ligeramente mostrando un paisaje que mi miopía no me deja ver. Huelo a humo, a cenizas. Me incorporo con suavidad intentando ver lo que me rodea. Busco mis gafas, ¿no están? Me tapo la cara con ambas manos intentando pensar. El olor a fuego es más intenso en ellas. Están negras, llenas de hollín. Levanto la vista pero no reconozco la habitación donde me encuentro. Un colchón en el suelo, una pequeña ventana, pilas de ropa tirada por todas partes.

Un cuerpo a mi lado. ¿Vivo? ¿Muerto? Se me corta la respiración. Me inclino hasta quedar a varios centímetros del desconocido. Su espalda sube y baja al ritmo de su respiración. No puedo ver su cara pero sí percibo su olor . Fuego, madera, ceniza. Aquella espalda aún con vida está llena de huellas negras, marcas de dedos y manos… Están por todas partes. ¿Son mías?

Observo mi cuerpo desnudo también tiznado de hollín. No lo reconozco. Mis manos son más grandes, los dedos más largos, mi pelo ya no es rubio, mi identidad… ¿dónde está? Tengo ganas de llorar pero la pena se paraliza en mi garganta. El miedo me ahoga. El colchón cruje bajo mi cuerpo. Miro a mi izquierda y la espalda desaparece. Se ha ido para dejar un torso desnudo y una cara desconocida por la identidad que perdí. Pelo moreno, barba incipiente, piel quemada por el sol… ¿Quién eres?

Las lágrimas caen por mis mejillas. El terror ya no puede con ellas. Me levanto sin hacer ruido y el dolor casi me paraliza, los músculos no me responden. Consigo apoyarme en la pared y avanzar a trompicones hacia la ventana. Volutas de ceniza y trozos de periódicos quemados se deslizan entre las cortinas empujadas por el viento. Atrapo uno de ellos aún en llamas y no puedo reprimir un grito ahogado: “24 de diciembre de 2025”. ¿Pero, dónde me han llevado mis sueños?

Consigo acercarme a la ventana y con mi mano muevo ligeramente la cortina. Fuego, cenizas, humo. La ceniza lo envuelve todo. Los edificios arden, los árboles arden… Todo lo que me rodea está en llamas. Grito de pavor cuando el cristal de la ventana comienza a derretirse por el calor que desprenden el fuego. A mi espalda algo se mueve, acercándose hacia mí. Giro mi cabeza despacio, temblando de miedo y allí está él, de pie. Y sus ojos, ahora dos bolas de fuego, traspasan mi piel, mis entrañas, mi alma, convirtiéndome en cenizas.

20 de octubre de 2009

La realidad

Si os digo que hacía meses que no entraba en mis blogs no me creeríais pero es más que cierto. Me olvidé, los borré de mi vida sin darme apenas cuenta y aún hoy no sé por qué. Quisiera poder decir que he estado muy ocupada con el trabajo pero sólo diría una mitad de la verdad. Podría decir también que en China hay censura y soy incapaz de abrir cualquier página que contenga la palabra "blogspot" pero también os estaría contando la mitad de una mentira. Porque sí, hay trabajo pero también hace tiempo que superé las restricciones de internet con unos fantásticos VPNs y leo y releo mi facebook a diario así como youtube y otras páginas prohibidas. Medias verdades, medias mentiras. La cuestión es que dejé de escribir como dejé de soñar y no hay excusas que valgan.

Leí una vez que "no vale soñar si te olvidas de vivir" pero cuando vives demasiado los sueños se convierten en una vía de escape de la que no puedes prescindir. Aparecen cuando menos te lo esperas en una canción, en un diálogo sacado de una serie de televisión que pensaste que nunca verías o de una historia escondida en un fantástico libro que ocupa tu mesita de noche. Así son los sueños: imprevisibles, impredecibles pero necesarios. Gracias a los blogs logré plasmar la realidad de mis sueños con palabras y también hacer mis sueños realidad. Me di cuenta que la caja que existe dentro de nosotros no puede estar cerrada bajo llave, que no debe acumular más y más historias cada día, que no es una caja de Pandora sino un cofre del tesoro. Un tesoro que estoy dispuesta a compartir con vosotros.

8 de noviembre de 2008

Asfixia

Cuando tienes 18 años y sales de casa para no volver piensas que por fin puedes respirar. Crees que después de haber estado muchos años al abrazo de tus padres, con sus manos alrededor de tu cuello impidiéndote respirar cuando se te antoja, al fin eres libre. Pasan los años y vives aquí y allá en busca de ese hogar que abandonaste y que de vez en cuando rememoras en alguna visita esporádica. Pero ya no es lo mismo. Tú eres otra persona por mucho que los que te criaron piensen lo contrario. Ya no observas la vida a través de la mirilla de su puerta. Al contrario, la has abierto y te has puesto al otro lado, exponiéndote a lo bueno y a lo malo que puedes encontrar con un simple toque de nudillos.
Y sigues buscando... Madrid, Barcelona, Beijing. En cada una de esas ciudades dejas una parte de tí pero en muy pocas te llevas algo que valga la pena. Dar sin recibir nada a cambio... dicen que es lo que hay que hacer pero qué cojones, sigo pensando que en cualquier negocio hay que sacar beneficios. Y acaso los sentimientos no son el mayor business de la historia??


Llega un día en el que eres consciente de que estás en el culo del mundo, a más de 8.000 km de aquel hogar que ahora rememoras menos que nunca, lejos de los que quieres o quisiste alguna vez, y te das cuenta de que ya no los necesitas. Que la lejanía te ha hecho fuerte, fría, distante. Y que llorar no está a la orden del día, sí el silencio, sí la mirada perdida en el cielo gris. Sí la lucha diaria por encontrar ese hogar que perdiste hace tiempo en un país inhumano y cruel. Porque China es así INHUMANA. Las calles están llenas de gente y vacías de sonrisas. Los parques están repletos de gente mayor haciendo gimnasia y jugando a las cartas pero es el último lugar en el mundo donde harías un picnic un domingo. La vida aquí no es vida sino tiempo. Días que pasan sin que te des cuenta. Porque llegas en enero y ya estás en noviembre, 11 meses aquí... y sigues sin encontrar el hogar, sin volver a respirar. Con una manos invisibles en tu cuello que lo aprietan cada vez con más fuerza...

Pero ahora soy más dura. Porque lo que en un principio me destrozaba la existencia ahora me ha convertido en inmune a ella. No existo, no respiro, no pienso, no razono... y si lo hago no lo recuerdo. Quiero vivir sin vivir, quiero ser simple como una ameba. Sentir sin razonar o razonar sin sentir. Quiero gastar todo el dinero que gano buscando hogares en los que quedarme durante una semana. Ya viví en Korea, Malasia, Sichuan... y quiero hacerlo en Japón, Vietnam, Laos o Camboya. Quiero sentir en Tailandia y razonar en Indonesia. Quiero seguir buscando ese hogar durante muchos años de mi vida, sentirme perdida, con las manos al cuello apretando con más fuerza. Sufrir, volverme fría, distante. SER OTRA. Ya habrá tiempo de echar el ancla, de buzones llenos de cartas y familias comiendo paella los domingos en el jardín. Ya habrá tiempo de respirar... por ahora, me siento más viva en esta asfixia.



fotos: DAVID BRUNAT

27 de octubre de 2008

El alma

Soy un alma desnuda en estos versos,
Alma desnuda que angustiada y sola
Va dejando sus pétalos dispersos.

Alma que puede ser una amapola,
Que puede ser un lirio, una violeta,
Un peñasco, una selva y una ola.

Alma que como el viento vaga inquieta
Y ruge cuando está sobre los mares,
Y duerme dulcemente en una grieta.

Alma que adora sobre sus altares,
Dioses que no se bajan a cegarla;
Alma que no conoce valladares.


Alma que fuera fácil dominarla
Con sólo un corazón que se partiera
Para en su sangre cálida regarla.

Alma que cuando está en la primavera
Dice al invierno que demora: vuelve,
Caiga tu nieve sobre la pradera.

Alma que cuando nieva se disuelve
En tristezas, clamando por las rosas
con que la primavera nos envuelve.

Alma que a ratos suelta mariposas
A campo abierto, sin fijar distancia,
Y les dice: libad sobre las cosas.


Alma que ha de morir de una fragancia
De un suspiro, de un verso en que se ruega,
Sin perder, a poderlo, su elegancia.

Alma que nada sabe y todo niega
Y negando lo bueno el bien propicia
Porque es negando como más se entrega.


Alma que suele haber como delicia
Palpar las almas, despreciar la huella,
Y sentir en la mano una caricia.

Alma que siempre disconforme de ella,
Como los vientos vaga, corre y gira;
Alma que sangra y sin cesar delira
Por ser el buque en marcha de la estrella.

- Alfonsina Storni-

23 de septiembre de 2008

¿Ser feliz?


Nos empeñamos en buscar la felicidad cada día y no nos damos cuenta que es ella la que tiene que encontrarnos y cuando llega descubres que ahí no acaba todo, que el final de un camino sólo es el principio de otro y lo único importante es la persona que escoges para que camine a tu lado.


11 de septiembre de 2008

7 años

Estoy segura de que todos recordáis con exactitud qué hacíais hace siete años, aquel 11 de septiembre de 2001. Puedo apostar lo que sea a que sabéis lo qué sentísteis al ver los dos aviones chocando contra las Twin Towers. Esas cosas no se olvidan. Yo sentí vértigo, un mareo horrible, el mismo que sentí justo un año antes del atentado cuando subí hasta el último piso de la torre norte. Un lugar que hoy ya no existe. Por ello, para que no olvidéis, desde el otro lado del mundo os dejo mi humilde homenaje.

Mi mapa del mundo