website counter

28 de mayo de 2008

La ciudad de la muerte

Nunca me olvidaré de Beichuan. Pueden pasar semanas, años o incluso décadas, pero jamás podré borrar de mi mente aquella visita a la ciudad de la muerte. Aquel valle del infierno. Aquella sensación que me acompañará por el resto de mi vida.

IMG_3695

Siete días después de la catástrofe pudimos entrar en esta ciudad. Los equipos de rescate sólo llevaban trabajando en la zona dos días porque los accesos a la ciudad habían estado cortados por las enormes piedras que habían caído en la carretera. Miles de personas se cruzaban a nuestro paso. Cabeza gacha, petate a las espaldas, la mirada perdida... Unos ojos tristes, vacíos de vida, conscientes de que la tierra se lo había arrebatado todo.

Beichuan, Sichuan - Un superviviente abandona con sus pocas posesiones la zona devastada por el sismo

El chófer nos dejó a la entrada de la ciudad. Un fuerte control militar evitaba la entrada de cualquier vehículo ajeno a emergencias. Nos detuvieron en aquella frontera improvisada. "ID, ID". Enseñamos nuestros pasaportes y la tarjeta de prensa china. "Ok, this ok". A la mierda el pasaporte, lo que les interesaba era la letrita china junto a mi fotografía. Nos dejaron pasar y nosotros casi sin creérnoslo. "Coño, si al final la puñetera tarjeta va a servir para algo".

18052008165

Hileras de soldados y bomberos marchaban hacia el centro de la ciudad. Todos con máscaras, todos con paso firme y mirada al frente. Muchos con apenas 18 años recién cumplidos. Caminamos junto a ellos en silencio espectantes con lo que nos íbamos a encontrar en el camino. La entrada estaba casi desierta. Sólo varias casas aún en pie nos daban la bienvenida. Decidimos perdernos por sus interiores, buscar voces, buscar algún superviviente que pudiera explicarnos qué podía haber ocasionado lo que veían nuestros ojos. Lo peor es que yo ni siquiera sabía que aún no habíamos llegado al centro de la ciudad, que donde nos encontrábamos era sólo una barriada, que lo que contemplábamos no era ni la mitad de caótico de lo que nos esperaba una hora más tarde.

IMG_3601

1  IMG_3621

IMG_3627

La escuela. Todo estaba intacto. Bolígrafos encima de las mesas, dictados a medio hacer, mochilas en las sillas, meriendas bajo el pupitre. Un milagro. Este colegio se mantuvo en pie y los 200 niños están a salvo. Otras 7.000 aulas no corrieron la misma suerte en Sichuan. No quiero ni imaginar la cantidad de inocentes que perecieron bajo los escombros. Ni la cantidad de padres que lloran al único hijo que podían tener.

IMG_3638

El silencio era absoluto, casi sepulcral. Sólo el ruido de nuestros zapatos en la gravilla rompía el vacío. De vez en cuando se escuchaban gritos de bomberos o militares en formación. Sentía un nudo en la garganta que se hacía más doloroso a medida que pasaban los minutos. Al poco tiempo comenzamos a conocer a algunos habitantes de la zona. Algunos voluntarios, otros víctimas. Era increíble. Todos habían perdido algo o a alguien pero aún tenían fuerzas para sonreír.

IMG_3613  IMG_3645

IMG_3630

Otros, en cambio, contaban su historia entre lágrimas. Recordaban esos 10 minutos como los más largos de sus vidas. 10 minutos. ¿Alguien puede imaginarse cómo la tierra puede destruir todo lo que le rodea en ese intervalo de tiempo? Yo ahora sí puedo. "18052008170Se levantó algo de viento y los perros comenzaron a ladrar. Se hizo el silencio y de repente, la tierra se vino abajo, como si bajáramos tres pisos de golpe en un ascensor y luego nos expulsó hacia arriba. Todos caímos al suelo y el suelo empezó a temblar. Los edificios, los postes de la luz, las piedras de la montaña... Todo empezó a caer sobre nosotros."   Así nos lo cuenta este hombre. 18052008171Le fotografíe con el móvil mientras charlábamos en el patio de lo que queda de escuela. Sus ojos estaban anegados en lágrimas. Forest (nuestro traductor y amigo) tuvo que hace un esfuerzo por no llorar, todos lo hicimos y eso que ni siquiera entendíamos sus palabras.

Tiendas y tiendas de campaña se agolpaban en cualquier lugar no ocupado ya por ruinas y escombros. Rostros cansados, desolados, nos miraban con extrañeza. "Forasteros, ¿qué hacen aquí?", se preguntaban. Y yo que no dejaba de pensar qué sería de ellos, qué harían a partir de ahora, de qué vivirían... La cabeza me iba a estallar y como pudimos repartimos las medicinas y mascarillas que compramos en Chengdu. No era mucho pero al menos limitaría el contagio de infecciones a causa de los cuerpos en descomposición. No podíamos hacer mucho más. Ya no.

IMG_3605

Proseguimos nuestro camino. Había que trabajar, éramos conscientes de eso. David no soltaba la cámara de vídeo. Yo tampoco la de fotos. Era nuestra protección, ese filtro de la realidad al que te agarras para pensar que no todo es tan malo, que la tele exagera. Pero no servía, no servía en absoluto. Fallaba el pulso, la respiración era agitada, los ojos picaban a causa de la cal. Ningún filtro era capaz de alejarnos de aquello.

IMG_3663

IMG_3667

Ilusa de mi. Pensaba que eso era lo peor, que lo que me iba a encontrar no superaría esto. Qué estúpida fui. Tras caminar 500 metros más lo vimos claro. Esto sólo había sido el principio. La ciudad de la muerte nos esperaba allá abajo y el único pensamiento que ocupaba mi mente era "voy camino al infierno".

18052008172

Todo civil huía de allí. Sólo militares, bomberos y algún osado voluntario bajaba como podía a través de lo que había sido la carretera. Mirad al fondo de la foto. Miles de rocas de toneladas y toneladas ocupaban el camino dejando solo tres metros para el paso de coches. Y más allá la desolación, la más absoluta destrucción. "Joder... Virginia, deja de caminar, no vayas, no vayas, vas al puto infierno, es la ciudad de la muerte... ¿qué estás haciendo?" Pero no podía parar. Era incapaz de disminuir el paso por más que mi mente me lo pedía. No ahora, no allí.

IMG_3682

Había que trabajar. Aunque el olor comenzara a ser insoportable y tuvieras que quitarte la mascarilla para no quedar como una pardilla frente a la cámara. Aunque a tus pies hubiera cientos de personas aún atrapadas entre los muros de sus casas. No había otra salida. Para eso habíamos viajado hasta allí. Por eso estaba en China. Ahora lo entendía.

IMG_3701

Evitamos la carretera y bajamos por un sendero donde una mínima cuerda era el único agarre ante 12 metros de caída. Equipo a cuestas bajamos como pudimos y nos reunimos en una pequeña base militar improvisada en lo que era una cancha de baloncesto. Emprendimos la marcha. Justo al entrar en la ciudad nos topamos con el equipo de rescate japonés, que exhaustos por el calor y el cansancio intentaban disfrutar de un simple cigarrillo. Les miré y les sonreí amargamente. Ninguno me devolvió la sonrisa.

IMG_3813

Seguimos en silencio hasta el centro de la ciudad. Abrí la mochila, saqué otras cinco máscaras y las repartí a mis compañeros. Nos la pusimos encima de la que ya llevábamos y aún así el olor me perforaba la nariz. Era insoportable. Dulce y putrefacto al mismo tiempo. Olor a muerte y olor a vida. Tuvimos que beber agua para evitar las náuseas. A partir de ahí fue todo una pesadilla. Los muertos se agolpaban en las aceras mientras los bomberos abrían las bolsas, hacían la foto y la volvían a cerrar. 

IMG_3790

Un grupo de voluntarios rescató un cadáver de un coche que se había caído a un canal. Ayudados por una cuerda, cinco de ellos intentaban subirlo hasta la acera donde nos encontrábamos. Varios de ellos vomitaban en el intento y mi mano no dejaba de temblar mientras hacía las fotografías. Una vez arriba y a dos metros de mí, yacía el cadáver azulado comido por los insectos y el agua. Jamás había presenciado una imagen más horrorosa en toda mi vida.

IMG_3724

IMG_3728

Me quedé sin aire. Apenas podía respirar. Jadeaba mientras las lágrimas inundaban mis mejillas y salía lo más rápido que podía de allí. La mascarilla se me pegaba a la piel, la cámara temblaba entre mis manos... "Esto no puede estar pasando", pensaba. Miré a mi alrededor, dios mío, no tengo palabras para describir aquello, no puedo... Busqué a mis amigos. Cada uno caminaba hacia un lado, mirando al suelo, secándose las lágrimas. Todos en silencio. La amarga marcha hasta el centro de la ciudad no había acabado pero a nosotros ya no nos quedaba nada más que decir.

IMG_3715

IMG_3717

IMG_3708   IMG_3765

IMG_3722

IMG_3736

IMG_3743

IMG_3756

IMG_3774    IMG_3742

IMG_3805

IMG_3815

IMG_3816

18052008164

18052008178

20 de mayo de 2008

Televisa

Seguimos vivos, sí. Tras una semana en Sichuan lo único que puedo deciros es que jamás voy a olvidar estos días ni, sobre todo, lo que he visto. Muerte y destrucción. Vida y muerte. Millones y millones de personas que se han quedado sin nada. Otros miles que han perdido la vida aplastados por sus propias casas.

No hemos parado de trabajar. 22 horas en pie y sin conocer el sueño. Una maratón. Seis reportajes de televisión al día. 6 crónicas de radio. Agencias. Directos telefónicos. Una avalancha de información que continúa en China aunque no para nuestras cadenas de televisión. Egoístamente, me alegro por nuestra salud. Dos días más así y me hubiera vuelto a España con depresión crónica.

Como habréis visto, Antena 3 no mostró mi cara aunque sí mis imágenes. "Estoy en un pueblo donde han muerto 20.000 personas". "Puedo hacerte un stand up en la puerta de un hospital donde no paran de entrar heridos". No, no, no. Sólo imágenes. Entonces, ¿para qué tanto cubilete? Les encaré y se sinceraron: no quieren riesgos. No quieren una cara que pueda ser aplastada, no quieren otra cabeza que pueda ser agujereada en Haití. Ok, take it easy. Ya no os necesito.

Poco a poco vamos descubriendo nuestras aportaciones en la web. Os dejo uno de mis directos telefónicos para Televisa. Esa sí que es una cadena de verdad. Profesionales, amables, agradecidos. Así da gusto trabajar.

Intentaré encontrar los vídeos de David aunque si tenéis tiempo podéis encontrarlos en la web de La Sexta. Ha salido todos los días en el informativo de la noche así que si no le habéis visto es porque no queréis!

Él ya está en Beijing, yo salgo mañana porque no había billetes. Hoy, por suerte, no ha temblado la tierra.

13 de mayo de 2008

Terremoto en Sichuan

David y yo estamos bien, no os preocupéis. Muchísimas gracias por vuestros mails y sms! Apenas notamos el temblor en Pekín, David y yo estábamos en un restaurante y ni nos enteramos. Fue nuestro amigo Luis quien nos avisó por telefóno. Parece ser que se notó mucho más en los edificios altos. A partir de las 2.30 de la tarde todo fue un caos. LLamadas y mil llamadas de los medios así que nos decidimos. El troncho ahora está de camino a Sichuan, ha tenido suerte y ha cogido un avión antes que yo, era imposible encontrar sitios en el mismo vuelo! Yo viajo con Forest y Heri. Esperamos llegar a Chengdu esta noche y empezar a trabajar mañana temprano. Os mantendremos informados. Sólo espero que el suelo deje de temblar!

7 de mayo de 2008

Cambio de vida

La pequeña Sara se nos hizo cantante. Ya lo demostró en el cole cuando liderábamos los bailecitos de New Kids on the Block... "step by step uhhh baby". Recuerdo que siempre bailaba mordiéndose el labio inferior, dándolo todo, intentando ser la mejor. Hubo veces que lo consiguió, otras se quedó a la cola. Era muy inteligente, de las mejores de la clase. Hoy, cuando echo la vista atrás intento imaginarme qué ha pasado en su vida estos casi 27 años para tomar la decisión de hacer lo que hace. Simple curiosidad.

Me encanta la gente que toma decisiones arriesgadas. Que cambia de vida así, porque sí, porque no soporta sentirse anclada, estática. Me gustaría algún día poder hablar con ella en persona para que me lo explique. Porque, aunque admiro el paso que ha dado, creo que comprar su disco, va a tener que esperar. Por ahora, me quedo con los New Kids.

4 de mayo de 2008

Cielo azul

Milagro. Ayer la lluvia lo cubría todo y hoy lo ha hecho el sol. Me recordaba a esos domingos en Palma de Mallorca en los que me pasaba todo el día en la calle, sin parar, en restaurantes, de paseo por la playa y contemplando el atardecer desde una terraza de El Molinar. Pero "aquí no hay playa, vaya, vaya" y nos quedó el Pavillion y sus sofacitos. Um... por unas horas volé lejos, muy lejos de esta ciudad y no me sentí gris, oscura, como su cielo todos los días.

  Pavillion4-5-08 017a

Cuando pasas mucho tiempo en Pekín te das cuenta de que no eres ajena a su atmósfera. Cuando llueve no sientes melancolía, al contrario, te alegras porque sabes que mañana hará un sol radiante. Nunca falla. Si, por el contrario, la polución lo envuelve todo como siempre, algo en tí hace click. No hay fotosíntesis ni chispita. El sol no brilla y parece que todo se me apaga. Todo. Y sólo me queda la noche, y a ratos, porque cuando miro al cielo no puedo ver las estrellas.

   Pavillion4-5-08 018a

Por eso hoy ha sido un día feliz. De esos que recordaré por mucho tiempo en esta ciudad. Ni polución, ni tonos grises, ni ataques asmáticos montando en bicicleta. Algo mucho mejor. Comida en un magnífico jardín con una muy buena compañía. El sol tostando nuestra blanquecinas pieles y una cola light fresquita esperándome en la mesa. Este es el Pekín que me gusta.

  Pavillion4-5-08 007a

Y que todos disfrutamos.

  Pavillion4-5-08 009a

   Pavillion4-5-08 014a

El próximo domingo, ¿repetimos?

2 de mayo de 2008

Salsa

No la que se come, ni la que te mancha, ni tampoco en la que mojas las patatas fritas que comemos en el Bocatta de SanLiTun. Es la salsa que se baila la que ocupa nuestros fines de semana en la capital de la polución y los malos olores. Todos los viernes y sábados, sin excepción. Y yo me pregunto qué está haciendo de mi este Pekín, que todo lo cambia, que todo lo altera. ¿El Salsa Caribe mi segundo hogar? Ver para creer.

P3290004

Pero mejor empiezo desde un principio que sino me lío, o mejor desde el final. Ayer me acuesto a las 5 de la mañana y hoy me levanto a las 8. Esta tos perruna que me está matando los pulmones. Maldita polución y aún más maldito polen. Miro por la ventana. La negrura de las nubes sigue ahí. Me siento en el sofá a la espera de la ayi (chica que limpia la casa los sábados y que viene a las 10) con mi ordenador en el regazo y, de repente, empieza a oscurecer. Alucino. Son las 9 de la mañana y todo se vuelve negro. Nocturno. Comienza a llover sin parar. No veo más allá de mi edificio. Los truenos hacen retumbar mis ventanas mientras David duerme como un lirón pensando que son las 2 de la mañana. Qué suerte. A mi esta tos perruna apenas me deja ni dormir y tampoco para de llover.

Volvamos al tema Salsa. Todo empezó por Méjico. Ese gran país de mariachis y nachos con guacamole que tanto echo de menos. A través de Heri conocimos a Luis, el corresponsal de Televisa Deportes en Pekín, un gran profesional y mejor persona que paso a formar parte del grupito. Empezaron la adicción los chicos con una noche en el Salsa Caribe de SanLiTun amenizada con una rica botella de Chivas. Nosotras, mientras, sin pegar ojo en casa. Pero llegó de nuevo el viernes y allí acabamos todos, chicas incluidas, entrando por la cara al local y sentados en un privado. Como reyes. Luis y sus contactos. Qué gran tipo.

              P5020060

El local está padre, es grande, amplio y hasta cuenta con una banda latina de música en directo. Un milagro en Pekín. Lo mejor, además de la botella de Chivas que siempre cae entre cinco o seis, es la fauna y flora que frecuenta el local. Es, sin duda, muchísimo mejor que un capítulo de Sex in the city. Apenas puedo bailar de lo mucho que tengo que criticar!! Allí se juntan cubanos, mejicanos, colombianos, peruanos, españoles, africanos, chinos, americanos... Y todos, hablando español. Es de lo mejorcito que he visto en mi vida. Los latinos van a su rollo. Perrean, se hinchan a bailar y hacen concursos de "a ver quién mueve más y mejor el culo que le regalo una botella de champán". Es primitivo pero tan divertido... Todo el grupo nos quedamos con la boca abierta viendo como se mueven. Claro, nosotros sentados en nuestra mesita y, de vez en cuando, hacemos una visita breve a la pista. Lo justo para no destacar porque cuando te despistas, zas! ahí aparece un negro de dos metros de alto meneando la colita. Un auténtico show.

Aquí todos se quieren, se gustan y se respetan. Ya hasta parezco una gringa al saludar. Beso en la mejilla y abrazo. Como en Sensación de Vivir. Madre mía... ¿A dónde voy a llegar? Hablo como una chaparrita y me comporto como tal. Bueno, casi mejor esto que no tratar con franceses.... uf! lagarto, lagarto!! Y todo gracias al Furby. Bendito seas wei! Cada lunes pensamos en lo bien que estuvo el Salsa el fin de semana, nos reímos de los 1500 yuan que le pidió una prostituta (que no lo parecía) a nuestro amigo cuando intentó ligársela, o del gordo de 180 kilos que se quedó dormido en la banqueta y que se calló encima de nuestra mesa tirándolo todo al suelo... Mil historias por contar.

P5020051

Esto es algo así como mi tercera etapa universitaria pero sin estudiar. De lunes a viernes grabamos, editamos y salimos a tomar alguna copichuela para contarnos las penas. De viernes a domingo, comida, cena y marcha. No se puede pedir más ni mejor compañía. Adoro Pekín.

P5020054

Sigue lloviendo, David duerme y no paro de toser. ¿Qué nos deparará el Salsa esta noche?

Mi mapa del mundo